viernes, 30 de julio de 2010

Sensatez en nuestras decisiones


Todos los días, necesitamos tomar nuestras propias decisiones y algunas de ellas, a veces son asumidas sin una profunda evaluación sobre las consecuencias que podrían traer a nuestra vida. Dentro de la vida conyugal, a lo largo de los años, vamos percibiendo que las decisiones tomadas en el hogar son más tranquilas cuando existe un consenso entre marido y mujer, este consenso va desde lo que se pone en la cesta de compras hasta la manera de educar los hijos.

Pueden surgir divergencias, especialmente, cuando decidimos por nosotros mismos, por lo tanto ¿qué hacer delante de la posibilidad de cometes errores?, nuestro cónyuge nos puede culpar, diciendo: “Era obvio que eso no iba funcionar“. La vida de a dos se vuelve más fácil cuando la pareja se da cuenta que la sensatez se encuentra en el acuerdo entre el esposo y la mujer, que de manera harmoniosa, establecen en el relacionamiento.

Sin embargo, sea cual fue nuestro estado de vida: soltero, casado o viudo en el momento en que estamos convencidos, de hacer alguna cosa, la impulsividad nos estimula a hacer lo que más nos agrada o nos parece más fácil. Con la intención de que se haga nuestra voluntad, enfocamos nuestro objetivo en una sola opción, la cual creemos ser la mejor alternativa y, por lo tanto, nos arriesgamos. Muchas veces, obstinados en nuestra verdad, cerramos los oídos para cualquier otra opinión distinta de la que creemos que es la correcta, y ciegos en nuestros propósitos, podemos perder la noción sobre la real importancia de lo que decidimos realizar.

Como individuos, tenemos el derecho de formar nuestra propia opinión sobre las cosas, pero tenemos que tener la noción de los impactos que son causados por nuestras actitudes en nuestra vida, como también en la vida de aquellos que están a nuestro lado. En el tránsito, vemos con frecuencia, conversaciones peligrosas y atajos forzosos, simplemente para ahorrar algunos minutos, muchas veces, en nada de significativo, sólo para hacer un viaje. Pero, ¿Será que los pasajeros de estos vehículos están conscientes y unánimes en asumir  las consecuencias de las decisiones tomadas por el conductor?
Sabemos que algunas actitudes sin pensar, que tomamos deliberadamente, de alguna manera, tuvieron grandes consecuencias, y sus reflejos todavía, se ven en nuestra vida, en el ambiente de trabajo, en la familia y hasta pueden empañar nuestra imagen delante otras personas.

Ante las situaciones futuras, sencillas o complejas, tomémonos como táctica el compartir opiniones con mi pareja sobre aquello que pretendemos hacer. Así, evitaremos que la falta de sensatez que nos haga pasar gato por liebre con actitudes que pueden comprometernos a nosotros y a nuestro semejante. Para esto, recoger informaciones sobre los hechos, estudiar lo que tenemos en  manos, determinar los pros y los contras sobre lo que se asume, son señales de madurez, equilibrio y prudencia.

Dado Moura
 

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